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domingo, 29 de marzo de 2009

VENUS DE URBINO




Además de escenas de la Virgen, en la pintura del S-XVI se retratan otro tipo de mujeres como: “La Gioconda” con su enigmática expresión. La mujer de esta obra se ha identificado desde muchos puntos de vista, desde el ideal de belleza de Da Vinci ( su autor), la amante de Guiliano de Médici o incluso el propio Leonardo.
Otra obra a destacar por el desnudo femenino sería la “Venus de Urbino” de Tiziano.

A partir del primer tercio del S-XVI, se da el Manierismo donde destacan las figuras sinuosas, serpentinianas y estilizadas, como “El rapto de las Sabinas” (1581-1583) , escultura creada por Giambologna, donde con un tema mitológico talla el cuerpo femenino en la imagen de las sabinas.

PIEDAD DEL VATICANO


Una de las representaciones escultóricas que más ha dado que hablar en el arte del Renacimiento es “la Piedad del Vaticano” cuyo autor fue el gran maestro del s. XVI Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564).

La Virgen se encuentra sentada y erguida y sostiene a Cristo yacente en su regazo, sin salirse casi nada del contorno dibujado por María (unión entre la madre y el hijo). La Virgen tiene una mirada baja y la evita hacia el observador – acoge con una mano a su hijo y con la otra nos invita a la adoración. Tiene una composición triangular donde el vestido hace de base de pirámide. El desnudo y estilizado cuerpo del hijo se contrapone con el ropaje de profundos pliegues de la Virgen. La pesadez de la Virgen fuertemente apegada a la tierra con la liviandad del redentor que toca el suelo con el pie derecho. Se produce una perfección anatómica y de los rostros.
Es la única estatua firmada por Miguel Ángel, quien se sintió tan profundamente orgulloso de su trabajo que cinceló una inscripción en la cinta del pecho de la Virgen que decía “Michael Angelus Bonarotus florentin faciebat”.

VIRGEN DEL PARTO


Piero della Francesca realizó numerosas madonnas donde destaca la figura de la Virgen, debido a como hemos comentado antes, que en el S-XV el tema religioso en el arte toma gran relevancia.

Entre sus representaciones pictóricas de féminas destaca la Madonna del parto donde la Virgen aparece con un gran vientre de nueve meses (tema apenas representado en la historia del arte). Aparece parada en el centro de la pintura con un vestido medieval color rojo, llevándose la mano derecha hacia el vientre para señalar el gran desarrollo que ha creado el embrión.

NACIMIENTO DE VENUS


BOTICELLI (1445–1510) realizó una obra donde el centro es la mujer: el Nacimiento de Venus es, junto con la Primavera, un encargo de Lorenzo de Médicis, sobrino de Lorenzo el Magnífico, para adornar Villa di Castello en la campiña florentina. Representa una de las obras cumbres del maestro italiano.

Entre los elementos plásticos, se distingue con nitidez lo que es figura de lo que es fondo por medio de líneas negras que delimitan los contornos de los personajes .El empleo de colores suaves y de una luz uniforme le da un aire irreal. La palidez de Venus y de los personajes femeninos contrasta con la piel más oscura del personaje masculino. El modelado de las figuras es superficial y el resultado es plano. Los cuerpos son delgados y con poco desarrollo muscular si los comparamos con pinturas de otros autores renacentistas.

La Venus se caracteriza por no existir en ella una perfección anatómica: cuello demasiado largo, brazo que se dobla de forma poco natural y hombros excesivamente estrechos y caídos.
La mujer es representada en un paisaje concebido como un marco idealista en consonancia con la belleza de la diosa.
Un símbolo importante que alude a la fertilidad femenina sería la concha.